La Nación Tohono O’odham rechazó proyecto y mantiene una disputa judicial con el gobierno estadounidense.

Bulldozers avanzan junto a Quitobaquito para levantar un segundo muro en la frontera, tanto al este como al oeste del sitio sagrado Quitobaquito, dentro del Organ Pipe Cactus National Monument.


Plutarco Elias Calles, Sonora.- La construcción de un segundo muro fronterizo avanza en pleno Desierto Sonorense. Maquinaria pesada fue documentada removiendo vegetación a ambos lados de los manantiales de Quitobaquito, un pequeño oasis ubicado en Arizona, muy cerca de la frontera con Sonora y considerado sagrado por pueblos O’odham.
Un sobrevuelo realizado el 2 de septiembre permitió observar bulldozers trabajando tanto al este como al oeste de Quitobaquito, dentro del Organ Pipe Cactus National Monument.
Uno de los frentes de trabajo fue documentado a apenas 0.7 millas —poco más de un kilómetro— del manantial. Hasta ese momento, el oasis no había sido intervenido directamente.
La zona es especialmente sensible. Quitobaquito es uno de los pocos puntos permanentes de agua en esta parte del desierto y alberga especies protegidas, entre ellas el pez cachorrito de Quitobaquito y la tortuga de lodo de Sonoyta. También contiene plantas medicinales, espacios ceremoniales y un cementerio de importancia cultural para los O’odham.
Actualmente ya existe un muro de bolardos de acero de unos 30 pies de altura cerca del manantial. El nuevo proyecto contempla una segunda barrera paralela, además de infraestructura asociada de vigilancia y caminos. La administración estadounidense sostiene que estas obras forman parte de su estrategia para reforzar la seguridad de la frontera.
La Nación Tohono O’odham se opone al proyecto y mantiene una disputa judicial con el gobierno estadounidense. En agosto, un juez federal rechazó detener provisionalmente las obras, aunque el litigio continúa y la Nación apeló la resolución.
La tensión incluso ha escalado sobre territorio tribal. La dirigencia Tohono O’odham denunció que alrededor de 20 agentes federales armados ingresaron acompañando trabajos preparatorios, después de que la propia Nación colocara señalamientos para impedir el acceso de contratistas.
La congresista de Arizona Adelita Grijalva también ha pedido detener las obras hasta que exista una consulta significativa con la Nación Tohono O’odham. Tras difundirse las nuevas imágenes, calificó la intervención como una amenaza para tierras protegidas, sitios culturales y la soberanía tribal.
Aunque las obras se encuentran del lado estadounidense, el conflicto tiene una dimensión directamente sonorense: Quitobaquito forma parte del mismo ecosistema desértico que se extiende hacia Sonoyta y El Pinacate, y su propio nombre está ligado a una especie emblemática de esta región, la tortuga de lodo de Sonoyta.
Uno de los frentes de trabajo fue documentado a apenas 0.7 millas —poco más de un kilómetro— del manantial. Hasta ese momento, el oasis no había sido intervenido directamente.

Mientras la UNESCO advierte sobre la pérdida de conectividad ecológica en la frontera, las máquinas ya trabajan sobre el terreno para abrir paso a una segunda barrera en uno de los rincones más frágiles del Desierto Sonorense.

La zona es especialmente sensible. Quitobaquito es uno de los pocos puntos permanentes de agua en esta parte del desierto y alberga especies protegidas, entre ellas el pez cachorrito de Quitobaquito y la tortuga de lodo de Sonoyta. También contiene plantas medicinales, espacios ceremoniales y un cementerio de importancia cultural para los O’odham.

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