Sigue funcionando como un santuario efectivo, pero también que las vaquitas se desplazan más allá, hacia el noroeste del Refugio.

En total, registramos 254 encuentros acústicos de vaquitas entre mayo y septiembre de 2025.

Un santuario de esperanza
La creación de la Zona de Tolerancia Cero (ZTC) en 2018 marcó un punto de inflexión.

Figura 1. Polígonos de protección para vaquita y especies protegidas en el Alto Golfo de California (el Área de Extensión se muestra en la figura 3)
Más de dos décadas de nuestra investigación y perseverancia
La historia de la vaquita marina, Phocoena sinus, el cetáceo más pequeño del planeta, es también la historia de una tenacidad compartida. En 1997 se estimaban unas 600 vaquitas. Para 2015 quedaban alrededor de 60, y en 2018 menos de 20.

Se estima que alrededor de 600 mil individuos mueren cada año enredados en este tipo de artes de pesca, que, si bien proporcionan alimento y sustento a muchas comunidades costeras, también representan un desafío urgente de sostenibilidad para la conservación marina.

Figura 2. Cetáceos enmallados: A Marsopa común (Krzysztof Skora); B Ballena jorobada (California Ocean Alliance); C Vaquita (anónima); D Ballena de Bryde (Muhammad Moazzam WWF-Pakistán).
Un santuario de esperanza
La creación de la Zona de Tolerancia Cero (ZTC) en 2018 marcó un punto de inflexión. La Secretaría de Marina, en 2022 colocó bloques de concreto con ganchos para impedir el uso de redes dentro de la zona más frecuentada por las vaquitas. Desde entonces, hemos visto una drástica reducción, del 95% en el uso de redes, lo que ha contribuido a que la población de vaquitas ya no disminuya al ritmo acelerado, de más del 45% anual, registrado hace algunos años.
La ZTC, junto con el Área de Extensión (AE) adyacente, representa apenas el 12% del área donde las vaquitas solían vivir. Sin embargo, ahí es donde se concentra hoy casi toda su actividad. Los detectores acústicos registraron en 2025 alta actividad acústica tanto en la parte central como en la noroeste de la ZTC, y también señales consistentes en el AE y en sitios cercanos al límite occidental del Refugio de la Vaquita.

Figura 3. Izquierda, Área de Extensión (AE), los puntos indican los sitios donde se instalaron los bloques de concreto con ganchos (foto derecha).
La Campaña de Investigación Vaquita 2025: escuchar y observar
El crucero visual de 2025, realizado a bordo de los barcos Seahorse y Bob Barker, de la SSCS, reunió a más de una veintena de expertos en el estudio de mamíferos marinos. Nuestro objetivo fue doble: obtener una estimación del número de vaquitas avistadas dentro del área de estudio mediante el método de Elicitación de Expertos y evaluar la condición corporal de los individuos a través de observaciones visuales y de imágenes de dron.
Las condiciones en el mar fueron difíciles, con oleaje y viento constante, pero logramos más del doble de avistamientos que en 2024, lo que nos permitió confirmar la presencia de al menos siete a diez vaquitas distintas dentro y fuera de la ZTC. Entre ellas, figura la ya conocida: “Frida”, una hembra identificable por su aleta dorsal doblada, recibió su nombre en honor a la artista mexicana Frida Kahlo. Tuvo una cría en 2023 y se le vio acompañada nuevamente en 2024, lo que sugiere que sigue reproduciéndose.
Estos registros, junto con las detecciones acústicas y las mediciones de crías y juveniles a partir de imágenes de dron, indican que la especie continúa reproduciéndose y sobreviviendo, un signo alentador de resiliencia biológica.

Figura 4. Las embarcaciones Seahorse y Bob Barker de la SSCS y observadores a bordo del Seahorse observando a través de los binoculares 25x. (Foto: SSCS)
La brújula para encontrar a las vaquitas
Desde 2017, el registro de los chasquidos de ecolocación de la vaquita mediante detectores submarinos autónomos ha sido nuestra brújula para orientar las áreas de búsqueda durante los cruceros visuales. En 2025, este componente acústico cobró una importancia especial. Entre el 24 de mayo y el 29 de septiembre realizamos una investigación destinada a registrar las señales acústicas de las vaquitas, conocer su distribución actual y obtener una estimación de abundancia basada en los sonidos.
Seleccionamos los sitios de muestreo dentro del Refugio de la Vaquita, incluyendo la ZTC y el AE, con base en un análisis de densidad que integró los registros históricos y recientes de avistamientos. Cada dos semanas, trabajamos con los pescadores de San Felipe, quienes colocaban y recuperaban detectores acústicos en 60 a 80 sitios de muestreo hasta cubrir el área de estudio. Los resultados obtenidos antes del inicio del crucero de septiembre funcionaron como nuestra brújula: indicaban las zonas donde era más probable encontrar vaquitas y nos guiaban para definir los recorridos de los barcos, aumentando las probabilidades de observación.
Durante el crucero, los pescadores reemplazaban diariamente los detectores, cuando las condiciones del mar lo permitían— en 66 sitios de muestreo, lo que nos permitió analizar los datos casi en tiempo real y orientar los esfuerzos visuales de los barcos según las detecciones más recientes. En total, registramos 254 encuentros acústicos de vaquitas entre mayo y septiembre de 2025. Las señales fueron más frecuentes en las partes noroeste y central de la ZTC, aunque también detectamos vaquitas en la zona noroeste del AE, fuera del AE hasta el límite occidental del Refugio, y algunos registros incluso en su porción oriental.
Estos hallazgos muestran que las vaquitas no solo permanecen activas en su santuario principal, sino que también utilizan otras áreas del Refugio, ofreciéndonos nuevas pistas sobre su comportamiento y movimientos.

Figura 5. Mapa con los sitios de muestreo donde se colocaron con anclajes los detectores acústicos del 24 de mayo al 29 de septiembre de 2025. El polígono azul es el Refugio de Vaquita, el polígono rojo es la ZTC y el polígono verde es la AE. La imagen de la derecha muestra a un pescador lanzado un detector acústico.
De la ciencia a la comunidad y de la comunidad a la ciencia
El crucero también sirvió como aula flotante. Diecisiete jóvenes de San Felipe participaron como aprendices en las observaciones visuales, aprendiendo junto a nosotros a detectar y seguir a las vaquitas. Este componente de formación comunitaria, coordinado por la CONANP, busca fortalecer el vínculo entre la ciencia y quienes habitan el Alto Golfo, creando una nueva generación de monitores locales comprometidos con la conservación.
El futuro de la vaquita: ¿qué significan los resultados de esta campaña de investigación?
Los resultados de 2025 confirman que la ZTC sigue funcionando como un santuario efectivo, pero también que las vaquitas se desplazan más allá, hacia el noroeste del Refugio, donde registramos madres y crías. Esa área requiere protección urgente para evitar que las redes agalleras vuelvan a poner en riesgo a los últimos individuos.
Los resultados de esta campaña de investigación permitirán definir, con mayor precisión, dónde concentrar los esfuerzos de protección. Como concluye el equipo científico:
La vaquita ha demostrado ser una especie extraordinariamente resiliente. Si dejamos de matarla en las redes, se recuperará.

Paralelamente, el equipo de acústica emplea detectores capaces de registrar los sonidos de la especie a distancias de varios cientos de metros. Con la información obtenida entre mayo y septiembre, buscamos entender dónde están las vaquitas, cuántas permanecen dentro y fuera de la Zona de Tolerancia Cero (ZTC) y cómo se distribuyen actualmente (Figura 1). Sabemos que las vaquitas siguen ahí. Desde 1997, año tras año, hemos logrado verlas o detectarlas, incluso en los momentos más críticos de su historia.
En un principio la pesquería de la totoaba (Totoaba macdonaldi) en el Alto Golfo de California favoreció la creación de algunos poblados pesqueros, siendo ésta la base económica en la década de los 40’s; pero de pronto dejo de serlo, dado que las capturas disminuyeron drásticamente. (WWF-INP-CONAPESCA 2005).

Con el propósito de proteger la especie vaquita marina, se planteó la posibilidad de asignar cuotas de captura a cada una de las flotas a partir de un límite máximo, que sería establecido tomando como base la capacidad de carga del ecosistema del Alto Golfo de California y particularmente de la reserva de la biosfera (SEMARNAT 2003). SEMARNAT-SAGARPA (2004) mencionan la importancia estratégica de la pesca en el Alto Golfo de California, definiendo que es clara en términos de generación de divisas como producto de las exportaciones.

El ecosistema Alto Golfo de California y delta del Rio Colorado ha sido reconocido como una de las regiones más productivas del Golfo de California en términos de producción de camarón azul.

Cerca de 70 especies son aprovechadas por la flota ribereña utilizando «pangas» (embarcaciones de hasta 10.5 m de eslora, sin cubierta, con capacidad máxima de 3 toneladas y motores que van desde los 55 hasta 200 HP) que utilizan varios tipos de artes de pesca: redes agalleras y de enmalle, cimbras, buceo y colecta manual, entre otros. En la región del Alto Golfo incluida la reserva, la pesquería de camarón está integrada por camarón café y azul con una captura

promedio por parte de las flotas menores de Golfo de Santa Clara, San Felipe y Puerto Peñasco (650 pangas) de 700 t al año, más un volumen variable que captura la flota mayor (162 barcos) que sumados dan una captura promedio anual de aproximadamente 2,000 t (SAGARPA-CONAPESCA-INP 2007). En el 2002 se prohibió la operación de barcos camaroneros y el uso de redes de enmalle con tamano de malla mayores de 6 pulgadas en la Reserva, lo que genero algunas iniciativas de solución a los diversos conflictos surgidos por la aplicación de una norma emergente, especialmente con el sector de pesca industrial (armadores), los que fueron resueltos mediante una autorización condicionada de impacto ambiental a 162 barcos camaroneros a fin de que puedan realizar operaciones dentro de la reserva por tres meses (octubre – diciembre), y se les condiciona entre otras cosas a utilizar el excluidor de peces y tortugas, a respetar un área de exclusión de pesca en un polígono que abarca parte de la zona de mayor concentración de vaquita marina. A pesar de tener estos acuerdos y prohibiciones, las flotas ribereñas en las tres comunidades del Alto Golfo han continuado con el uso de redes de enmalle, de tamaño de malla mayor a 6 pulgadas, así como el chinchorro de linea camaronero de una longitud mayor (300 m) a la establecida en la Norma Oficial Mexicana (SAGARPA- CONAPESCA-INP 2007).
En la Reserva de la biosfera mencionada anteriormente, habita la marsopa Phocoena sinus (vaquita marina), el único mamífero marino endémico de México que tiene el rango de distribución más restringido de todos los cetáceos (Ballenas, delfines y marsopas). La principal causa en el declive de la población de la vaquita marina es debido a la mortalidad por pesca en redes de enmalle conocidas como «chinchorro de línea», arte de pesca que se utiliza en la extracción de camarón en embarcaciones menores en dicha zona (WWF-INE 2006). Aunado a lo anterior probablemente en este sector donde se ha observado el incremento en el número de embarcaciones menores para la pesca de camarón y escama, presentándose con mayor evidencia el problema de la pesca ilegal.
La pesquería del camarón particularmente en el Alto Golfo de California representa en términos económicos la pesquería de mayor importancia en esa región. Sin embargo, por una combinación de razones naturales y sociales, la presencia de especies en peligro de extinción como la vaquita marina y la totoaba; y actualmente la restricción de zonas para la pesca de recursos comerciales (camarón, corvina golfina, chano) dentro de la reserva de la biosfera del Alto Golfo de California y delta del Rio Colorado, se ha observado una disminución de las capturas.

Deja un comentario