Buenavista del Cobre, es responsable del «desastre ecológico más grande de México»: Derrame de 40 mil litros cúbicos de tóxicos a ríos Sonora y Bacanuchi, el 6 de agosto de 2014. 

En agosto de 1989, el presidente Carlos Salinas de Gortari y su equipo de gobierno, entre el que se encontraba Claudio X. González, remataron la mina de Cananea, valuada en dos mil millones de dólares (mdd), por sólo 400 mdd al ahora llamado Grupo México, en ese entonces dirigido por el empresario minero Jorge Larrea. Cobertura de GREGORIO RAMIREZ VALDEZ

La huelga de Cananea es recordada por ser uno de los movimientos que abrieron camino a la Revolución Mexicana, uno de los tantos en los que el Partido Liberal Mexicano (PLM), fundado por los hermanos Flores Magón, realizó su tarea de agitación, propaganda y organización, y despertó en los obreros la conciencia de lo indigno de sus condiciones laborales. Primero fue en la Unión Liberal Humanidad donde los obreros más conscientes se agruparon; poco tiempo después nació el Club Liberal de Cananea. Estas dos expresiones del PLM fueron la punta de lanza de un movimiento que, aunque en su mayoría fue espontáneo, cuestionó la explotación, el despojo y la represión que la empresa Cananea Consolidated Copper Company imponía a los mineros, y exigió una jornada laboral de ocho horas, un salario mínimo suficiente y un trato justo.
Ante estas exigencias, el dueño de la empresa, William C. Greene, respondió: «Es del todo imposible aumentar los salarios sobre su nivel actual…», y a la justa manifestación obrera siguió la represión: elementos militares y policíacos del Estado mexicano, soldados estadunidenses, empleados gringos de la mina y pistoleros al servicio de la compañía imperialista asesinaron a 23 trabajadores y dejaron heridos a 22 más. Así gobernaba la burguesía mexicana: al servicio del capital extranjero, de los capitalistas nacionales y de los latifundistas.
Tuvieron que pasar muchos años para que en 1989 la mina de cobre de Cananea, la más grande del país y la tercera más grande del mundo, pasara a manos del gobierno mexicano y, con esto, que el usufructo de nuestras tierras y riquezas sirviera al desarrollo del pueblo. Sin embargo, la burguesía siempre estuvo al acecho, y con la entrada del neoliberalismo, ese mismo gobierno oligarca que con la huelga de Cananea demostró su carácter servil y sumiso ante el capital extranjero y nacional, volvió a entregar nuestra riqueza a la burguesía.
En agosto de 1989, el presidente Carlos Salinas de Gortari y su equipo de gobierno, entre el que se encontraba Claudio X. González, remataron la mina de Cananea, valuada en dos mil millones de dólares (mdd), por sólo 400 mdd al ahora llamado Grupo México, en ese entonces dirigido por el empresario minero Jorge Larrea.
Grupo México, dirigido actualmente por el hijo de Larrea, Germán Larrea Mota Velasco, es un conglomerado de empresas conformado por Southern Copper Corporation, ASARCO, Minera Los Frailes, Ferromex, Ferrosur, Intermodal México, Texas Pacífico, México Compañía Constructora, GM Servicios de Ingeniería, Perforadora México, Grupo México Energía, Grupo México Autopistas y Entretenimiento GM de México.
En el sector minero, Grupo México es la compañía minera más grande en el país, opera en Perú, Estados Unidos, Argentina, Chile, Ecuador y España, y, sólo en el último año, tuvo una ganancia de 6 210 mdd, por la venta de 1 millón 054 mil 414 toneladas de cobre anuales. Culpable de la muerte de 65 mineros en 2006 en la mina Pasta de Conchos, Nueva Rosita, Coahuila, esta empresa tiene su mina estrella, Buenavista del Cobre, ubicada en Cananea, responsable del «desastre ecológico más grande de México»: el derrame de 40 mil litros cúbicos de tóxicos sobre los ríos Sonora y Bacanuchi el 6 de agosto de 2014. 
Tiene una extensión concesionada para la explotación minera en Sonora de casi seis millones de hectáreas, lo que representa el poder de usufructo de la tercera parte del estado, con una extensión equivalente a la superficie total de Michoacán.

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