Su fama internacional se ha convertido en una cuestión simbólica en Finlandia
Presidió un Gobierno de coalición de cinco partidos, todos ellos liderados por mujeres.

Al tiempo, le ha reportado grandes elogios y muestras de solidaridad

Cuando en diciembre del 2019, la flamante nueva primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, que tenía entonces 34 años, se convirtió en la más joven de los jefes de Gobierno del mundo, poco podía imaginar que le tocaría pilotar un vuelco histórico para su país. Dos años y medio después, la líder socialdemócrata ha conducido en tiempo vertiginoso el proceso de solicitud de ingreso de Finlandia en la OTAN, después de que la guerra rusa lanzada por Vladímir Putin contra Ucrania hiciera virar el tradicional y robusto apoyo de los finlandeses a la neutralidad militar.
Este hito ha multiplicado su fama en el extranjero, si bien poseía ya una potente aureola internacional, cosechada no solo por su propio perfil inusual de joven líder, sino también por presidir un Gobierno de coalición de cinco partidos, todos ellos liderados por mujeres. Su gabinete de dieciocho ministerios es paritario.
Este verano, sin embargo, la ha perseguido el escándalo. La filtración de dos vídeos privados –uno en el que ella baila en una fiesta en casa de amigos, y otro en el que dos mujeres con el torso desnudo se besan en otra fiesta en la planta baja de su residencia oficial de Kesäranta, en Helsinki– la colocó en el disparadero de las críticas políticas, pero también en diana de discursos de odio sexista. Al tiempo, le ha reportado grandes elogios y muestras de solidaridad.
Soy humana y a veces echo de menos la diversión y la luz en medio de estas nubes oscuras”
Sanna Marin, ex Primera ministra de Finlandia
“En muchos sentidos, Marin es pionera en reformar la imagen de la institución, es decir, en plantear quién y cómo puede ser un primer ministro; es una mujer joven, madre de una niña pequeña, que trabaja con competencia en un empleo muy duro, y que reclama también su derecho a tener vida social”, argumenta Minna Ålander, analista de política exterior y de seguridad en el Instituto Finlandés de Asuntos Internacionales (FIIA) de Helsinki. “Marin insiste en vivir una vida normal y seguir siendo ella misma mientras ocupa el puesto más alto del Gobierno; ella ciertamente está sacudiendo los límites”, sostiene Ålander, quien argumenta que la primera ministra “es una política pero es también una celebridad, sobre todo a nivel internacional”.
La niña Sanna creció educada por una pareja de lesbianas, después de que su padre alcohólico y su madre –a la que él maltrataba- se divorciaran y esta rehiciera su vida con otra mujer. Vivían en un piso de alquiler en la localidad de Pirkkala, al norte de Helsinki, y a pesar de ir justas de dinero, Marin escribió más tarde que en su hogar había “abundancia de amor”.
Con 15 años, la adolescente Sanna tuvo su primer trabajo de verano en una panadería. En el instituto repartía revistas para ganar algo de calderilla, y tras la graduación trabajó de cajera en un supermercado. Cuando en el 2019 alcanzó el puesto de premier, un ministro estonio se burló cuestionando que “una dependienta” tuviera aptitudes para gobernar. La presidenta de Estonia se disculpó por el comentario, que Marin aprovechó de inmediato para vindicarse. “Me siento extremadamente orgullosa de Finlandia. Aquí el hijo de una familia pobre puede educarse y alcanzar sus metas en la vida. Una cajera puede incluso convertirse en primera ministra”, escribió la líder en Twitter.
Sanna Mirella Marin, nacida en Helsinki en 1985, es un genuino y triunfador producto del Estado de bienestar de Finlandia
Sanna Marin, que se metió en política a los 20 años, llegó a primera ministra por avatares de otro escándalo. Su predecesor en el cargo, el también socialdemócrata Antti Rinne, dimitió por su gestión de una disputa salarial en el servicio de correos que amenazaba con romper la coalición de gobierno. Marin era ministra de Transporte y Comunicaciones, y el SDP la eligió para reemplazarle. En agosto del 2020 fue escogida también líder del partido, del que había sido vicepresidenta segunda desde el 2014, y vicepresidenta primera desde el 2017. Es diputada en el Parlamento desde el 2015. Aparte de su finés natal, habla inglés y sueco.
ministra socialdemócrata ha pilotado con éxito el vuelco histórico para su país de solicitar el ingreso en la OTAN
Su Gobierno ha afrontado dos grandes crisis, la pandemia –de la que el país salió relativamente bien librado gracias a su gestión- y la guerra en Ucrania iniciada por Rusia, país con el que Finlandia comparte 1.340 kilómetros de frontera terrestre. “La respuesta a la agresiva guerra de Rusia es el mayor logro del Gobierno de Marin; la opinión pública cambió rápidamente hacia el apoyo al ingreso en la OTAN, y haber realizado el proceso de solicitud a tal velocidad es el mayor logro en política exterior de un Gobierno finlandés en decenios”, afirma Timo Miettinen, investigador en el Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Helsinki
Su fama internacional se ha convertido en una cuestión simbólica en Finlandia; algunas personas se congratulan por ello, incluso sienten orgullo, y otras son muy críticas, claramente en función del color político de la persona”, sostiene el politólogo Miettinen. Cuando Hillary Clinton, Alexandria Ocasio-Cortez y algunas ministras europeas difundieron en redes fotos suyas bailando para apoyar a Marin, el escandaloso episodio adquirió tintes de afirmación personal y política de las mujeres.
Un gobierno de mujeres
Y es que si Marin se convertirá en la primera ministra más joven del mundo, su gobierno probablemente también podría romper récords por el número de mujeres jóvenes que lo componen, casi todas menores de 35 años.
Fuente de la imagen,Getty Images
Pie de foto,Ohisalo, de 34 años, es la ministra de Interior.
Una de las carteras más importantes, el Ministerio del Interior, está cargo desde junio pasado de Maria Ohisalo, de 34 años, quien también es la líder del Partido Liga Verde.
Entre tanto, el ministerio de Economía está en manos Katri Kulmuni, quien a sus 32 años es también la cabeza del Partido del Centro de Finlandia.
También de 32 años es la presidenta del partido Alianza de la Izquierda, Li Andersson que se desempeña como ministra de Educación.
Mientras una abogada y política más veterana, Anna-Maja Henriksson, de 55 años, está frente a la cartera de Justicia.